
Me gustan los niños. No me dejan dormir ni trabajar, pero me hacen feliz. Un día abrí una puerta y descubrí que tenía cinco hijos. Llegaban misteriosamente cada vez que notaba que mi mujer empezaba a convertirse en una loma. Una se llama Silvia, la otra Leonora; esas son de Araceli, Pablito, de Mari. Penélope y Azul, de Yamila.
Perdí a mi padre cuando tenía seis años, pero la vida me compensó haciendo vivir a mi madre hasta los 100.
Me place caminar y recorrer mi ciudad, saludar a mis amigos y disfrutar de la lluvia, aunque desde hace un tiempo todo se me atropella, y la angustia del reloj me encierra mucho más en casa.
No me gusta viajar. Prefiero el sonido del viento al ruido terrible de los aeropuertos. Tampoco hablar mucho. Tengo un terrible miedo escénico. Le temo a los grupos....., traumas de infancia, supongo.
Pero sí me gustan los sitios donde los criterios son diferentes. La monotonía de una idea colorida me aburre sobremanera, aunque se tenga la razón. Es decir, donde veo mucho violeta, intento colocar una naranja. Al final se reafirman... ver todo